miércoles, 2 de febrero de 2011

Más de lo mismo, pero peor

Después del éxito cosechado con sus series Cuéntame cómo no pasó, Manipular en tiempos revueltos y La pedorra, TVE nos vuelve a deleitar con con una nueva ficción sobre una de las épocas más oscuras de nuestra historia: la II República.

Para el que tenga la suerte de no haberla visto aún, el argumento de La República es más o menos este: antes de la guerra civil, los españoles no cabían en sí de dicha. El maná caía del cielo, los ciudadanos vivían despreocupados y a primera hora de la mañana se podía oir la versión proletaria de Ahí llega el panadero como siempre en todas las avenidas de la geografía patria. A su lado, los lunnis eran lo que hoy se conoce como unos auténticos amargados. Sólo había un pero, algo en lo que casi nadie creía y que dicen era utilizado por algunos padres desaprensivos para asustar a sus hijos y hacer que se fueran pronto a la cama: la amenaza de un gobierno explotador de derechas.


¿Os suena? Los primeros minutos de serie desconciertan un poco. En realidad, no sabes muy bien si estás viendo una reposición de Amar en tiempos revueltos, un flashback de Antonio Resines en Los Serrano o un mitin de Zapatero en el palacio de Vistalegre. Da lo mismo. Ese vestuario, ese lenguaje, esa ambientación estilo Lavapiés tan cansina, esos actores... Solo faltan Fran Perea y su 1+1 son 7 para hacer de esta pantomima un producto digno de los premios Razzie.


Porque no es de recibo que, sin venir a cuento, te salga en la pantalla una tipa cantando las bondades del socialismo mientras de fondo se oye una copia barata de la banda sonora de Braveheart o El Patriota. Porque no es de recibo ver a los actores de Un paso adelante, Física o química y Aquí no hay quien viva haciendo de obreros descamisados o arístocratas sin escrúpulos. Porque no es de recibo que Héctor Colomé y Félix Gómez interpreten el mismo papel exacto y los mismos roles de padre e hijo que hicieron ya en las primeras temporadas en Amar en tiempos revueltos. Porque tampoco es de recibo que una de las protagonistas diga que ha conseguido trabajo en el ministerio de Fomento (¿no era de Obras Públicas en la II República?). Y porque no es de recibo que, tratándose de una serie ambientada en los años 30, el atrezzo parezca sacado de un H&M. ¿No podrían al menos aprovechar la ropa que utilizan en todas las películas sobre la guerra civil -que son literalmente todas- que se han rodado en España?


Lo dicho: ya cansa.

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