Hace cosa de un mes, la Junta de Andalucía impuso una multa de 145.000 euros al Asador Guadalmina por negarse a cumplir la ley antifumadores. Unos días después, la policía cerraba el restaurante dejando al dueño y a los empleados literalmente en la calle.

La ley antifumadores prohíbe, además de fumar en espacios públicos cerrados, mostrar imágenes de gente fumando en programas de televisión. Por alguna razón que se me escapa, se libran la series y las películas. Pues bien, esta tarde viendo Telecinco me he encontrado con la imagen de Karmele Marchante y Terelu Campos fumando delante de las cámaras en lo que además parece un espacio de trabajo cerrado.


No es que quiera comportarme como un delator, tal y como nos recomendó la ministra de Sanidad Leire Pajín (uff, todavía me cuesta escribir la palabra "ministra" al lado de su nombre), pero me pregunto a qué esperan la Fiscalía y el Gobierno que promulgó esta ley para actuar contra Telecinco al menos con la misma contundencia con que lo hizo su sucursal en Andalucía contra el dueño de un humilde asador.
Por cierto, una cosa es que las series estén exentas de cumplir la ley antifumadores, pero es que lo de La República de TVE clama un poco al cielo. ¿No se supone que la televisión pública tiene que dar ejemplo? Pues no hay escena en la que no aparezca gente fumando entre una inmensa nube de humo. Aquí, un intelectual comunista (vaya, también me cuesta ver juntas estas dos palabras).

Se supone que esta escena está rodada en un interior. ¿Por qué tienen que tragar tanto humo los actores, cámaras y demás personal técnico en su lugar de trabajo?
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