sábado, 28 de mayo de 2011

De Maquiavelo de León a José Luis XVI

Esta semana han caído muchos de los mitos con los que la izquierda en general y el PSOE en particular llevan machacando al personal a lo largo de los últimas ocho años. Después de descubrir que la alta participación electoral no beneficia a los socialistas; o que Extremadura, Andalucía y Castilla La Mancha sí se pueden pintar de color azul; o que la igualdad no es patrimonio del Zapaterismo (en pleno siglo XXI no hay ni una sola mujer socialista con poder real en España, mientras que cuatro mujeres conservadoras están a punto de coincidir como presidentas de comunidad autónoma), nos enteramos de que el Zapatero que maneja la política mejor que nadie y controla a su partido con mano de hierro es otra de las farsas del marketing socialista.


Han bastado apenas unos pocos días para que el partido fundado por Pablo Iglesias pase por la guillotina a su, hasta ahora, venerado líder. Con golpe limpio y certero, los barones socialistas -orquestados por Rubalcaba- se han cargado a Zapatero en menos de lo que se chupa un espárrago. O te apartas o te echamos, le han dicho. Y Zapatero, que está dispuesto a pasar a la historia como el presidente de los cinco millones de parados, pero no como un ingenuo humillado por su propio número dos, ha optado por apartarse. Así pues, durante los próximos once meses los españoles estaremos gobernados por alguien que ya no pinta nada ni en su partido.

De la tragedia griega a la farsa romana

Mientras tanto, el PSOE prosigue con su farsa de las primarias. Unas primarias en las que todos sabemos quién va a ganar porque solo hay un candidato que además ha sido aclamado por la cúpula socialista al unísono, dejando a los militantes literalmente sin voz ni voto. Sí, ya sabemos que el PP también es aficionado al dedazo, pero al menos ellos no llevan ocho años dando lecciones de democracia interna. Sin duda, otro de los mitos que se ha caído tras el fatídico 22-M.

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