lunes 10 de octubre de 2011

La televisión de todos

La diferencia entre Ana Pastor y Alfredo Urdaci es que aunque los dos dicen ser periodistas independientes, solo ella se lo cree de verdad. Es un rasgo característico de la izquierda creer que la neutralidad y la pluralidad informativas solo son posibles con ellos al mando de los medios de comunicación. Así, según este peculiar punto de vista, en España hay dos tipos de medios: los de derecha o ultraderecha, y los independientes.

Entre los muchos mitos que la izquierda se ha encargado de extender en estas dos legislaturas, está el de que con Zapatero, RTVE ha vivido su mayor época de pluralismo y neutralidad de toda la democracia. Ello gracias a la profesionalidad y el rigor de periodistas como la ya mencionada Ana Pastor, Lorenzo Milá, Pepa Bueno, Fran Llorente, etc.


Sin embargo, no por mucho repetir una mentira, esta se convierte en verdad. Lo cierto es que bajo el mandato de Zapatero, RTVE ha vivido una de las épocas más oscuras en cuanto a manipulación y servilismo al poder. No solo en sus informativos, especialistas en ocultar o relegar todo aquello que pudiera perjudicar al Gobierno o al PSOE (ERE's de Andalucía, caso Faisán, la gasolinera de Blanco...) sino en toda su programación.

Una de las cosas más descaradas que he visto a lo largo de estos casi ocho años de Gobierno socialista fue una escena de la enésima serie de TVE sobre la guerra civil, La República. Creo que fue en el primer capítulo, donde la protagonista, con hilillo musical de fondo, afirmaba solemne: "Todos sabemos que la derecha solo atenderá los derechos de unos pocos, por eso soy miembro del Partido Socialista. Votaré a la izquierda porque de ella depende el futuro de este país y de mis hijos". Solo faltó colar un plano de Rajoy comiéndose un niño.

Pero esto no es ninguna excepción. Casi toda la ficción de TVE se ha reducido a series y películas sobre la guerra civil: Amar en tiempos revueltos, La Señora, Cuéntame, Abuela de verano, La República... En todas ellas se caracterizaba a los personajes de izquierda como gente humilde que lucha por la libertad y la democracia, mientras que la derecha, los curas y los empresarios eran seres egoístas y sin corazón cuyo único objetivo era joder al prójimo.

Luego vienen los presentadores de otros espacios. A lo largo de estos años hemos visto desfilar por la televisión de todos al Gran Wyoming, a Teresa Campos, a Julia Otero, a Concha Velasco, a Mamen Mendizábal, a Rosa María Artal, y a los ya citados Lorenzo Milá, Ana Pastor, Pepa Bueno, David Cantero... Todos conocidos por su independencia, su falta de adscripción ideológica y su fobia al sectarismo, como todo el mundo sabe. Tal vez por eso casi todos han acabado presentando algún espacio en La Sexta (otra cadena independiente) o escribiendo libros de la mano del juez Garzón e Ignacio Escolar.

No sé cómo sería RTVE cuando gobernaba Aznar. Lo que sí sé es que en el verano de 2005, con ZP ya en el poder y estando yo de prácticas en Radio Nacional, mi jefe me censuró una noticia sobre el conflicto de Oriente Medio porque se me ocurrió calificar a Hamas de "organización terrorista". Cuando le dije que la Unión Europea y EEUU habían incluido a este grupo en su lista de organizaciones terroristas, y que por tanto la expresión estaba bien empleada, se limitó a decirme que "sí, pero hay que respetar la historia". Fue la primera y única vez que alguien me ha censurado en diez años de profesión. Por supuesto, a partir de ese día solo me dejaron redactar noticias sobre las elecciones en India y cosas así.

Otra de las cosas que recuerdo de mi estancia en RNE son los comedores del ente público. Aquello parecía la sede de UGT o CCOO, con todas las paredes llenas de propaganda sindicalista. Me chocó la cantidad de pósters en los que aparecía una foto de Alfredo Urdaci seguida siempre de algún epíteto peyorativo (y eso que él ya no trabajaba en RTVE). No entendía cómo ese hombre pudo haber aguantado allí tantos años sufriendo el acoso constante de los sindicatos.

Por eso me hace gracia que ahora, después de lo que hemos visto, los comisarios políticos que el PSOE ha enchufado en TVE se rasguen las vestiduras cuando alguien se queja de su neutralidad o hace una broma sobre el nick de Ana Pastor en Twitter. Los mismos que aplaudían el acoso de Zapatero a Urdaci, al que mencionaba en todos sus mítines de 2004, y los mismos que vieron con buenos ojos los fundidos a negro en Telemadrid. Claro, allí no había amenazas y aquello no era acoso político.

4 comentarios:

  1. Hombre Alonso, entre Urdaci y Ana Pastor hay otra diferencia que salta a la vista: ella es muchísimo más mona. Y es que todo lo que tiene de sectaria y de borde lo tiene de guapa, la jodía. Sólo por eso ya casi vale la pena verla intentando meterles el cuerno a Cospedal y a Aguirre (que se nota a leguas cuando las entrevista que a ambas les tiene unas ganas que ni los internautas a la Sinde).

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  2. Sí que es guapa, sí, pero es muy prepotente y demasiado protagonista. Yo creo que trabajar en su equipo tiene que ser un horror. Tiene pinta de ser muy trepa.

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  3. Me he quedado un poco estupefacta al leer lo de la serie "la Republica" con hilillo musical de fondo. Es una pena que no se pueda tener televisiones de verdad objetivas

    Erin

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