viernes, 18 de marzo de 2011

Intervención en Libia

Dicen que lo de Irak fue distinto. Que en ese momento Saddam no estaba masacrando a su pueblo, que el pretexto de las armas de destrucción masiva era mentira y que no había resolución de la ONU.

Las dos últimas cosas son verdad. Ni había armas de destrucción masiva (aunque esto se demostró después) ni había un resolución explícita de la ONU para iniciar la invasión de Irak. Pero Saddam nunca dejó de masacrar a su pueblo.

Y ese es el motivo por el que, dicen, el Consejo de Seguridad de la ONU ha aprobado intervenir militarmente en Libia. Porque hay un lunático atrincherado incapaz de comprender los deseos de libertad de su pueblo.

Irak fue un error. No la guerra en sí (derrocar a un tirano sanguinario siempre es para bien), sino el aventurarse a ella sin un mayor consenso internacional. Eso dio alas a lo que vino después. Pero al menos nunca vimos a Bush, Blair o Aznar haciendo manitas con el dictador.


La intervención en Libia estaba cantada. Después de pasarse semanas vacilando, a la comunidad internacional no le quedaba otra. Si dejaban que Gadafi recuperara el control, ¿con qué cara le iban a explicar a los ciudadanos que mantienen los contratos petrolíferos con su régimen? En realidad, se trata de dinero. Si fuera por motivos humanitarios, habría que invadir medio mundo, empezando por un par de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

jueves, 17 de marzo de 2011

Una imagen vale más que mil palabras

Ver a todas esas personas huyendo despavoridas, oír esos sonidos de ambulancias por todas partes, la alarma nuclear de fondo llamando a la gente a refugiarse en sus casas, las máscarillas, el desabastecimiento, el caos circulatorio y las colas en los aeropuertos de Tokio realmente da escalofríos. Es la viva imagen del apocalipsis. El vídeo está grabado hoy mismo.



No, no veréis estas imágenes en TVE ni en la web de El País o El Mundo. Tampoco pedirán perdón por lo que están haciendo, como no lo pidieron cuando el alarmismo de la gripe A.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Pero eran dictadores?

Ahora todos se rasgan las vestiduras. Que si Gadafi es un tal, que si Mubarak era un cual, que si Ben Alí, que si Yemen, que si Marruecos... Es como si, de la noche a la mañana, la opinión pública internacional se hubiera dado cuenta de que el norte de África y Oriente Medio están regidos por sanguinarios tiranos. Y cómo no, todos los comentaristas y tertulianos políticos se afanan por repudiar a dictadores de los que hace cuatro días no habían ni oído hablar (¿de verdad alguien sabía cuál era el nombre del depuesto presidente de Túnez o cómo se llama el lo que sea que gobierna en Yemen?).


Por su parte, los líderes occidentales siguen como si la cosa no fuera con ellos. Todos, desde Obama hasta Zapatero, pasando por Sarkozy, Berlusconi y Merkel, se esfuerzan por emitir timidísimas condenas nada comprometedoras para salvar la cara ante una ciudadanía incrédula, pero ninguno, salvo honrosas excepciones como el presidente del Parlamento Europeo, ha ido más allá de dos o tres declaraciones insustanciales. Y es que claro, hasta hace cuatro días, Obama, Zapatero, Merkel, Sarkozy y Berlusconi se dedicaban a hacer manitas y a posar sonrientes con esos déspotas. Además, no vaya a ser que las revueltas no triunfen y el Gadafi de turno nos retire sus jugosos contratos petrolíferos y armamentísticos.

El mundo está cambiando. Internet lo ha revolucionado todo y la censura ya no sirve de nada. Sin embargo, la casta política dominante parece seguir feliz en su brubuja. Ellos viven a parte, creyendo que lo tienen todo bajo control. Por eso, no es de extrañar que ni un solo diplomático o alto cargo haya dimitido tras las escandalosas filtraciones de Wikileaks. O que ahora se dediquen a intentar disimular su nulo interés por el sufrimiento de tantos pueblos oprimidos. Están a lo suyo, que es aferrarse al poder a toda costa, firmar contratos multimillonarios con toda clase de dictaduras y hacer lo posible por mantener a los ciudadanos adormecidos. Pero esos ciudadanos están despertando. Ahora son Túnez, Egipto y Libia. Mañana puede ser China (de la que por cierto, nadie dice ni una palabra). Pasado, Europa y Estados Unidos. Y tal vez con mucha suerte en cien años, España.

martes, 25 de enero de 2011

Paella de marisco

Hoy tenía pensado escribir un post sobre la ley Sinde, pero cuando iba por la mitad me he dado cuenta de que todo lo que había dicho no tenía ningún sentido. Bueno, en realidad sí lo tenía, pero era todo tan inconexo y tenía tan poca relación con el título que me ha dado pereza continuar.

Así que he decidido dejar el tema para otra ocasión y desvelaros mi receta súper secreta de paella de marisco. La improvisé este domingo y salió exquisita.

He aquí la paella:


He aquí los ingredientes para 2 personas:

  • Una taza y media de arroz
  • Un calamar mediano entero
  • Medio pimiento rojo
  • Cuatro vainas de judías verdes
  • Cinco langostinos cocidos
  • Diez almejas
  • Media pastilla de caldo de pescado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta
  • Sal

He aquí el modo de preparación:


- Calentar un buen chorro de aceite en una sartén mediana. Cortar el pimiento y las vainas de judías verdes y sofreír.

- Cuando el sofrito esté dorado o más bien tirando a chamuscadito, echar el calamar previamente cortado. Dejar que se fría un rato.

- Mientras tanto -o mejor antes, para ahorrar tiempo y evitar que se nos queme lo que tenemos en la sartén-, cortar las cabezas de los langostinos y echarlas junto a las almejas en un cazo con agua hirviendo y sal. Esto nos proporciona un magnífico caldo.

- También aprovechamos para extraer los exoesqueletos a los langostinos (¿a que nunca habías oído la palabra exoesqueleto en una receta de cocina?).

- Cuando el pimiento, las judías y los trozos de calamar estén hechos -tarda muy poquito-, echar el arroz y remover la mezcla. A continuación, echar el agua del cazo hasta cubrir el arroz por encima de... yo qué sé, ¿medio dedo? ¿Un dedo?

- Echar media pastilla de caldo de pescado, pimienta, un poco más de sal, remover y echar los langostinos pelados.

- Dejar que se vaya haciendo durante unos 20 minutos. Si ves que te quedas sin agua y el arroz todavía está duro, siéntete libre de echarle más. Si te has pasado, no te preocupes, el arroz caldoso está muy de moda.

- Cuando esté hecho, poner un trapo de cocina limpio sobre la sartén y dejar reposar unos 10 minutos.


He aquí el plato:


Bon appétit.

PD: No caer en la tentación de echarle cebolla. Según los valencianos no le va bien al arroz.

lunes, 10 de enero de 2011

Qué pereza

Llevaban meses intentando hacerse un hueco en los telediarios. De hecho, si mal no recuerdo, hace no mucho sacaron otro comunicado declarando otra tregua. Por eso no entiendo muy bien a qué viene el nuevo comunicado de hoy. Ni tampoco los enormes titulares que le ha dedicado la prensa online. Por la parte que me toca, ni me voy a molestar en leerlo. He visto así por encima que se trataba de un "alto el fuego permanente y verificable" e inmediatamente después he pasado a la noticia de la muerte del actor Juanito Navarro.

¿Qué es lo que pasa exactamente en este país? Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En el caso de España, alguien debería inventar una frase hecha para referirse a la reacción que suscita entre los políticos y los medios de comunicación cualquier comunicado de tregua de esta banda de asesinos. En ningún otro país del mundo podrían colar esta cantinela tantas veces como lo han hecho en España. Básicamente, porque todo el mundo menos nosotros sabe que los grupos terroristas utilizan sus treguas para rearmarse y reorganizarse.



Aquí no. Aquí los periódicos, las tertulias, y los foros de internet empiezan a llenarse de palabras como "esperanza", "oportunidad", "buena noticia" y otras cursiladas. Y eso solo al principio. Después vienen las campañas contra las víctimas, que en breve tendrán que volver a escuchar cómo tipejos de la catadura de María Antonia Iglesias o Enrique Sopena las tachan de fascistas, intolerantes y demás lindezas.

¡Qué pereza!

sábado, 8 de enero de 2011

En Europa sí se puede fumar

Últimamente no se habla de otra cosa. Desde que entró en vigor la ley antifumadores (sería antitabaco si prohibiera comercializar el tabaco, pero no lo hace, así que hablemos con propiedad), internet se ha revolucionado. En Twitter la etiqueta #leyantitabaco ha sido trending topic durante varios días y un montón de blogueros y analistas han comentado el tema.

Uno de los argumentos favoritos de los que apoyan este nuevo atentado contra las libertades es que, con la nueva norma, España se equipara a Europa. Por desgracia, en este país todavía existe la idea que todo lo que se hace en Europa es bueno que lo hagamos nosotros. Esto es fruto de un complejo histórico que los políticos han sabido aprovechar muy bien, colándonoslo cuando les conviene (referendum de la OTAN, entrada en el euro), y olvidándolo cuando no (equiparación de salarios, tasa de desempleo).

Pero la cosa es que ni en Europa existe una ley tan restrictiva como la que acaba de entrar en vigor en España (somos los únicos que no podemos fumar en determinados sitios al aire libre), ni en realidad es la norma habitual en el viejo continente. Sólo dos países prohiben tajantemente fumar en espacios públicos cerrados, aunque sean privados: Reino Unido e Irlanda. Dos países que, como todo el mundo sabe, tienen fuerte tradición europea (ironía off).

En Italia, en contra de lo que nos han dicho, el empresario es libre de decidir si quiere que en su local se fume bajo unas determinadas condiciones. Por cierto, debe ser la primera vez que nuestros políticos ponen a Italia como ejemplo de algo. Porque Italia tiene muchísimas cosas buenas, pero su sistema político no es precisamente una de ellas.


Así que no es verdad que en Europa la ley sea tan restrictiva. De hecho, hasta el Parlamento Europeo tiene habilitados espacios cerrados para fumadores, y eso que es una institución pública. Pero es que aunque la ley fuera así de restrictiva, ¿qué más daría? No creo que ningún país de Europa dependa tan fuertemente del sector hostelero como lo hace España. Y si está demostrado que las distintas leyes antitfumadores han afectado negativamente a la hostelería allí donde se han aplicado, ¿a qué viene este intento de perjudicar a los bares españoles? ¿No han tenido suficiente con el desplome de la burbuja inmobiliaria, que ahora también se quieren cargar nuestro segundo pilar de crecimiento?

viernes, 7 de enero de 2011

I'm back

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Hacía más de un año que no pisaba este espacio y, fíjate tú, hoy me ha dado por escribir de nuevo. Durante estos meses han pasado muchas cosas: España se ha hundido, Zapatero ha caído en las encuestas, el juez Garzón ha sido apartado de la Audiencia Nacional, Leire Pajín es ministra (no nos engañemos, sabíamos que algo así iba a pasar algún día), la RAE ha suprimido varias tildes, he encontrado un trabajo fuera de España, he aprendido inglés, etc.

El caso es que tenía esto muy abandonado y he decidido que ya iba siendo hora de volver. ¿Y sobre qué escribo hoy? Sobre nada. Podría hablar de la ley antitabaco o de mi nueva adicción a Twitter, pero no me apetece. Simplemente quiero decir que he vuelto. Un saludo y hasta la próxima.

domingo, 30 de agosto de 2009

Discurso apolillado

Si alguien nos hubiera dicho hace cinco años que hoy los españoles estaríamos enzarzados en una reedición de la lucha de clases, seguramente nos habríamos reído en su cara. Por desgracia, un lustro de gobierno socialista ha bastado para regresar a ese viejo y trasnochado discurso según el cual los empresarios son ogros malvados y avariciosos cuya única finalidad es someter, explotar y -a ser posible- comerse a los sufridos trabajadores.

Parece increíble, pero basta darse una vuelta por los foros de opinión de internet para ver hasta qué punto ha decaído el debate político en este país. Leyendo algunos comentarios, cualquiera diría que los españoles vivimos en la Inglaterra decimonónica, donde niños de 10 años trabajan incansables en talleres de fabricación industrial, a mayor gloria de bastardos depredadores capitalistas.

Ayer mismo, la vocera oficial del socialismo patrio, la insoportable y maleducada María Antonia Iglesias, intentaba sin ningún éxito hacernos creer que la subida de impuestos anunciada el viernes por Zapatero obedece a una intención del gran líder de apoyar a los más desfavorecidos. Es decir, que aquí tenemos un Robin Hood bienintencionado que les quita a los ricos para dárselo a los pobres. Obviamente, el público del plató de La Noria -que habitualmente no se caracteriza por su simpatía hacia la derecha- se comió a la señora Iglesias a base de abucheos.

Y es que tanta mentira, tanta improvisación, tanta demagogia y tanta manipulación pueden colar en un país como Venezuela, pero no en España. Por mucho apoyo mediático que se tenga, el presidente de un país serio no puede andar rectificando y mintiendo constantemente como ha hecho Zapatero desde que comenzó la crisis. Primero negándola, luego suavizándola, más tarde culpando a otros y finalmente castigando a todos con más subidas de impuestos.

Es cierto que en este país los niveles de aceptación del engaño han llegado muy lejos -sobre todo por culpa de unos medios de comunicación apesebrados y nada críticos con el poder-, pero no tanto como para prometer una cosa hace menos de tres meses y hacer justo lo contrario a día de hoy e irse de rositas. La paciencia de un pueblo, incluso de uno tan caudillista y manso como el español, tiene sus límites. Por eso creo que la jugada esta vez no les va a salir bien. Desempolvar un discurso tan rancio como el de la lucha de clases para justificar una subida de impuestos en un país que pertenece a la Unión Europea desde hace más de 20 años es una táctica de muy poco recorrido hoy en día. Sobre todo teniendo a personas dentro de tu partido que, con apenas 30 años de edad, cobran 240.000 euros anuales del erario público.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Declaraciones institucionales

Dícese de la nueva técnica de propaganda empleada por los políticos para no tener que responder a preguntas incómodas. La práctica consiste, básicamente, en que el político de turno convoca a la prensa a un acto, suelta la consigna del día a y se larga por donde ha venido sin dejar que los periodistas le hagan preguntas.

Una absoluta falta de respeto a los ciudadanos que, por lo que se ve, al Partido Popular le sabe a poco. En los últimos días, y a raíz de las nuevas filtraciones del Caso Gürtel, varios dirigentes de esta formación han perfeccionado la técnica limitándose a enviar a los medios declaraciones enlatadas en vídeo. Así, ni siquiera tienen ya que enfrentarse a las miradas de los pérfidos periodistas. Y se supone que éstos son la alternativa al actual Gobierno...



Si yo fuera el jefe de informativos de una gran cadena de radio o televisión y me llegara uno de estos vídeos, lo mandaría directamente a la papelera de reciclaje. O, en todo caso, lo llevaría al departamento de publicidad y haría que se emitiera previo pago de la tarifa correspondiente.

Si una marca de ropa o champú tiene que pagar miles de euros por salir medio minuto en la tele, que los políticos hagan lo mismo. Si no, que apechuguen con las preguntas de los periodistas o que se larguen a casa.