jueves, 2 de junio de 2016

El vídeo de Ciudadanos

Desde el punto de vista de la persuasión, el vídeo electoral de Ciudadanos es simplemente brillante. Dejemos a un lado el debate tontorrón sobre si es clasista, sexista, si es demasiado duro con el PP o una copia del anuncio de la Lotería de Navidad. Nadie va a recordar eso el día de las elecciones.

Fijémonos en el mensaje oculto, aquél que va a retener el subconsciente de los votantes y el que realmente puede influir en las elecciones. ¿Qué vemos? Primero, un bar con gente corriente hablando de sus cosas. A continuación, un presidente del Gobierno anunciando la convocatoria de nuevas elecciones con el mismo entusiasmo que cuando le pides a alguien que te pase la sal. Veamos las imágenes:






¿Qué es lo primero que nos viene a la mente? Hartazgo. Aburrimiento. Cansancio. Nuestro cerebro ve al Gobierno del PP como un producto agotado y sin energía. Buen golpe.

Más tarde aparece el clon de Pablo Iglesias. Un jeta desaliñado, un parásito con el que nadie quiere ser identificado. Su pose y sus gestos son absolutamente ridículos, en especial cuando, cerveza en mano, mira al smartphone –supuestamente un discurso de su líder– y se da un golpe en el pecho al más puro estilo grupie sin cerebro. En el vídeo nadie habla de Pablo Iglesias, pero automáticamente todos identificamos a este personaje siniestro con el líder de Podemos.




Luego vemos a Albert Rivera en el mismo monitor en el que segundos antes había aparecido el presidente del Gobierno.



Aquí se produce el efecto 'pensar más allá de la venta', como cuando un vendedor de coches nos pregunta si nos gustan más los asientos de cuero o de tela y nuestra mente se imagina que ya hemos comprado el coche. En el caso de Rivera, dejamos de ver a un simple candidato y empezamos a visualizar a un jefe de Gobierno. Ahora sabemos por qué el Pablo Iglesias real no ha aparecido en el monitor. Mucho mejor crear un personaje caricaturizado al que nadie pueda identificar como un presidente. Ojo al contraste:




Veamos ahora las caras de la gente del bar cuando escuchan a Albert Rivera:







Ya no hay cansancio. Hay ilusión, esperanza. Incluso al muchacho de la coleta, que de repente parece guapo y aseado, se le ilumina la cara con lo que está viendo y escuchando. Casi todos los estratos de la sociedad, personas con las que nos podemos sentir identificados (el pequeño comerciante, el trabajador, el parado, el jubilado, la madre y hasta el perroflauta, ahora convertido en un respetable estudiante universitario) muestran fascinación por ese líder político que aparece en televisión y al que, por si fuera poco, el personaje paternal y amigo de todos está poniendo por las nubes. Un personaje encarnado por un señor mayor, aunque no anciano, que podría ser un funcionario o un jubilado, que habla exactamente igual que Rivera (incluso se le parece en el tono y la voz) y que logra que nos olvidemos de la juventud y la inexperiencia del líder de Ciudadanos. Cuántos pájaros matados de un tiro en esta simple escena.




¿Y qué hay de Pedro Sánchez? En mi opinión, aquí está el golpe más sutil y efectivo del vídeo. El PSOE es el segundo partido en el Parlamento, pero en este spot ni siquiera existe. Si el PP estaba agotado, el PSOE directamente es historia, un cadáver. Con este ninguneo, Ciudadanos araña votos del centro izquierda sin ofender ni movilizar en contra a los militantes fieles de Sánchez. Justo lo que necesita. Otra genialidad del vídeo, pues después de haber intentado negociar un Gobierno con el PSOE no tendría credibilidad meterse con ellos. Así los desprecia sin que se note.

Como veis, nada de lo que se dice en el vídeo importa. ¿Alguien se acuerda del discurso que daba Rivera en pantalla? ¿Alguien ha retenido algún mensaje o motivo concreto de por qué hay que votar a Ciudadanos? No, la parte irracional de nuestro cerebro, que es la que de verdad influye a la hora de decidir el voto, sólo ve un producto caducado, una alternativa esperpéntica y un grupo de gente 'normal' (no hay ni una sola minoría) poniendo su mirada en un Albert Rivera con pinta de presidente. Una obra maestra de la persuasión en un vídeo sencillo que ayuda a rascar votos de todas partes. El equipo de comunicación de Rivera se merece un 10.

-----------------------------------------------------

Si no te gustan mis posts, siempre puedes alquilarme un avión privado.

martes, 10 de mayo de 2016

¡Es el subconsciente, estúpido!

Se equivocan los politólogos al intentar analizar el fenómeno Donald Trump desde una dimensión ideológica. A Trump quienes más le están ayudando a conseguir votos son precisamente los medios de comunicación que le machacan día sí y día también, anunciando toda clase de peligros y reforzando la idea del votante norteamericano de que su país se va a la mierda.

¿Qué hace Trump? Aprovecharse precisamente de eso. Apela al subconsciente de los votantes, como buen hombre de negocios, como hacen las buenas marcas. «Si el país está en crisis, si todo funciona mal, ¿quién mejor para defenderlo que un matón con pelotas que siempre se sale con la suya?».

Hillary no tiene nada que hacer contra esto. Su campaña le está diciendo al votante que Trump es un riesgo, cuando lo que anhela el votante subconscientemente es precisamente ese riesgo, alguien que saque al país de la crisis y lo libre de las amenazas que los políticos tradicionales no han sabido prever ni saben capear. Fíjemonos cómo se cargó Trump a Jeb Bush, el favorito, el moderado, el republicano tranquilo: "You have low energy", le dijo. Y lo mandó a su casa. Con eso le bastó.

Lo explica muy bien el experto en persuasión Scott Adams. Cuando éramos pequeños y queríamos un abrazo o un bocadillo se lo pedíamos a mamá. Cuando oíamos un ruido en el sótano llamábamos a papá. Ahora mismo, EE.UU. está oyendo ruido en el sótano (crisis, inmigración, deuda, ISIS...). ¿ A quié acudirá?

La única opción de Hillary sería intentar convencer al electorado de que las cosas van bien y no hace falta ese cambio. Es decir, cambiar el estado de ánimo del país, algo totalmente imposible y menos en 6 meses. Y aunque de pronto los americanos pensaran que la economía va bien y que nada les amenaza, ¿por qué votar a alguien que tiene fama por ser especialista en cagarla? Lo dicho, Hillary no tiene nada que hacer.

miércoles, 4 de mayo de 2016

El por qué del éxito de Donald Trump

Cuando Pablo Iglesias se metió el otro día con un periodista de El Mundo, todos los medios de comunicación del país se lanzaron en tromba contra él exigiéndole una disculpa. ¿Qué hizo Iglesias? Pasó por el aro, se bajó los pantalones y pidió perdón.

Los políticos y los personajes públicos están acostumbrados a humillarse ante los medios de comunicación porque éstos nos han hecho creer que tienen autoridad moral sobre todo. Y los medios abusan de ese poder para imponer su agenda. De hecho, una de las armas más poderosas del periodismo es humillar a sus víctimas por medio de este tipo de disculpas públicas. Alguien se hace famoso, la prensa escarba en su pasado, se lo restriega por la cara y después le exige que se ponga de rodillas y pida perdón. Y normalmente lo consigue.

La clase política, especialmente la conservadora, juega siempre a la defensiva. Ante los ataques de los medios de comunicación, primero patalea y se hace la víctima, y más tarde acaba implorando perdón por decir lo que ha dicho o ser como es. En definitiva, los políticos no tienen ningún control sobre la narrativa política, lo que da a los editores y periodistas un poder increíble.

A diferencia de la mayoría de los políticos, Donald Trump jamás pasa por este aro. Muy al contrario, es él el que establece la narrativa y controla los términos del debate. Siempre. ¿Y cómo lo hace? Sencillo: con impulso. Trump es un maestro utilizando el impulso para ganar.  No espera al momento correcto, sino que golpea y golpea sin detenerse hasta dejar K.O. a sus adversarios. Por ello jamás se disculpa, porque una disculpa acabaría con ese impulso y le obligaría a parar.

Lo describe él mismo en su libro El arte de negociar: «Me sitúo en lo alto y desde allí insisto y sigo insistiendo hasta que consigo lo que quiero». Trump no pide permiso a los medios y lobbies para decir o hacer lo que quiere, simplemente lo dice y lo hace. Con ello, consigue transmitir la idea de que es un ganador nato. Y eso vende. De hecho, sus ideas y sus políticas son lo de menos, lo importante es su poder persuasivo. Él es un ganador, lo que significa que si estás contra él, formas parte del club de los perdedores. Y a la mayoría de votantes no les gusta estar dentro de ese grupo.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Desmontando excusas

EXCUSA 1: C’s ha roto unilateralmente las negociaciones

UPyD llegó a la reunión de ayer con su informe de conclusiones ya escrito. Un documento que consta nada menos que de 42 hojas y que lejos de hacer hincapié en los puntos en común con el partido de Albert Rivera, se limita a lanzar una batería de ataques a Ciudadanos, lo que sugiere que desde el inicio de las negociaciones, los de Rosa Díez se han limitado a trabajar para poder explicar por qué no quieren el pacto.

EXCUSA 2: C’s puso el listón muy alto: pedían todo o nada

El punto de partida de estas negociaciones era estudiar las vías para presentarse conjuntamente a las próximas elecciones autonómicas y municipales y hacer frente al bipartidismo desde una opción no rupturista con el sistema. UPyD se descolgó ayer diciendo que esto que le proponía C’s era demasiado maximalista y que por ahí no pasaba, que en todo caso estarían dispuestos a estudiar ir unidos en Cataluña. ¿Para eso se sentaron a negociar? ¿Para conseguir representación en la Comunidad Autónoma que más les ha dado la espalda y donde su presencia política no llega ni a residual?

EXCUSA 3: C’s se ha negado a dar información sobre sus pactos con partidos regionalistas

Cuando uno va a una negociación con ganas de construir algo, lo primero que pone encima de la mesa son los puntos en común entre las dos partes, las ventajas y la conveniencia de llegar a un acuerdo. Empezar como ha hecho UPyD exigiendo todo tipo de cosas y buscándole las cosquillas a su posible futuro socio es la fórmula infalible para terminar en fracaso. Y si no, imaginemos qué habrían dicho los de Rosa Díez si lo primero que hubiera hecho Albert Rivera nada más sentarse a negociar hubiera sido pedirle explicaciones sobre sus cambalaches con Álvarez Cascos para conseguir formar grupo en el Congreso.

EXCUSA 4: UPyD no pacta con cualquiera como sí hace Ciudadanos

La líder de UPyD no solo ha pasado por el PSOE, también ha formado parte de un gobierno del PNV en Euskadi e hizo un truque con el partido regionalista de Francisco Álvarez Cascos para poder formar grupo en el Congreso.

EXCUSA 5: Al contrario que C’s, UPyD elige a todos sus líderes a través de primarias

Esto sería creíble si después no se dedicara a fulminar a esos líderes y a sustituirlos por candidatos puestos a dedo basándose en normas ad hoc aprobadas a espaldas de la militancia. Así ocurrió con Francisco Sosa Wagner, quien fue jefe de la delegación de UPyD en el Parlamento Europeo por decisión de los militantes hasta que osó criticar a la guardia pretoriana de la líder suprema. Todos sabemos cómo y dónde acabó.

EXCUSA 6: UPyD no ha tenido un solo candidato imputado en 7 años

Que se lo digan a su concejal en Alcalá de Heranes, Anselmo Avendaño, quien por cierto sigue en su puesto.

EXCUSA 7: UPyD es un proyecto nacional, C’s es un partido de ámbito autonómico


EXCUSA 8: C’s ha torpedeado las negociaciones con declaraciones públicas sobre cómo estaba yendo el proceso

C's puede haber patinado con alguna que otra declaración, pero no son ellos los que llevan dos meses preparando un informe de 42 hojas para explicar por qué no pactan con UPyD. Se constata que la única intención de Rosa Díez al acceder a estas negociaciones era intentar limpiar su imagen tras el acoso y linchamiento brutales contra su ex portavoz europeo y que nunca ha tenido la más mínima intención de compartir el poder que le otorga su chiringuito.

lunes, 15 de octubre de 2012

El filtro de González Pons

El mundo tuvo ocasión de ver ayer una hazaña histórica. El austriaco Felix Baumgartner (desde ahora mi nuevo ídolo) cautivó a más de 8 millones de usuarios de Youtube que vimos en directo cómo este profesional del deporte extremo batía el récord de salto en paracaídas desde una altura 4 veces superior a la que alcanza cualquier avión comercial. La proeza, aplaudida y celebrada por casi todos, se topó sin embargo con la censura de algunos políticos que, como Esteban González Pons, vinieron a criticar el derroche de dinero que supone una aventura de estas características. En concreto, el popular denunciaba en su cuenta de Twitter que el "espectáculo" de Baumgartner había sido "caro" e "inútil".


Como es habitual en la red social cada vez que alguien dice algo sin filtrarlo antes en su cerebro, un gran número tuiteros salió en tromba a criticar la pifia de Don Esteban, que sin embargo optó por enrocarse y siguió tirando de demagogia para defender su postura. "Pienso que la prueba se podía hacer igual sin arriesgar la vida de nadie", decía ante las innumerables críticas. "Tengo la sensación de que hemos asistido a un espectáculo publicitario en el que se ha podido producir un accidente mortal", insistía.


Por suerte para el progreso, la mayoría de la gente no piensa como el señor González Pons. Si fuera así, Colón no habría descubierto América, ningún ser humano habría pisado la cima del Monte Everest y las únicas imágenes que tendríamos de la luna serían las de un telescopio. No, el conocimiento nunca es "inútil", y ayer se descubrieron algunas cosas que hasta entonces nos eran desconocidas y que sin duda alguien sabrá aprovechar en un futuro. 

Tampoco fue un despilfarro, como insinuó Don Esteban hablando de "espectáculo caro". Este mediodía, el dinero recaudado por Red Bull superaba los 100 millones de euros, es decir, más del doble de lo que se gastó en el experimento. A diferencia de lo que practican los correligionarios de Pons en la comunidad por la que él es diputado, lo de ayer se llama inversión rentable. 


Por tanto, enhorabuena a Red Bull y a Felix Baumgartner por su hazaña, y punto rojo a los demagogos de turno que, consciente o inconscientemente, se dedican a poner piedras en el camino del progreso humano.

lunes, 30 de abril de 2012

Decepción

Cada vez se hace más difícil ver alguna diferencia entre este Gobierno y el anterior. Rajoy se presentó a las elecciones diciendo que él era una persona "previsible", que tenía "un plan" para salir de la crisis y que el cambio que necesitaba España pasaba por volver a generar confianza. Es decir, se presentó como la antítesis de Zapatero.

Pero van pasando los meses y lo único que vemos es a una persona que no da la cara, que va aprobando sin rechistar cada una de las medidas que le exige Bruselas y que en menos de un año ha roto dos veces su promesa electoral más elemental: no subir impuestos.

¿Qué confianza puede generar todo esto? ¿Qué confianza dan un ministro de Hacienda y otro de Economía que se contradicen constantemente? ¿Dónde está el plan maestro para crear empleo?

Rajoy ha decepcionado. Se ve en las encuestas y, sobre todo, en la imagen de desgaste que ya empieza a transmitir el Gobierno. La oposición, por su parte, tampoco puede tirar cohetes. El PSOE sigue siendo considerado como el principal responsable de la situación que atraviesa España y Rubalcaba es incapaz de despegar en ningún sondeo.

Es lo que pasa cuando los políticos toman a los ciudadanos por tontos, cuando les engañan y cuando incumplen sus promesas electorales. Uno no puede anunciar una subida del IVA y evitar en todo momento pronunciar la palabra "IVA". Es ridículo y transmite una imagen de inseguridad tremenda. ¿Dónde está el cambio?

jueves, 5 de enero de 2012

¿Recortar gasto público o subir los impuestos?

¿Qué prefieren los españoles en época de crisis? ¿Recortar gasto público o subir los impuestos? Atendiendo a los resultados de las últimas elecciones, parece claro que la mayoría opta por lo primero: "que el Gobierno se apriete el cinturón y los ciudadanos ya veremos cómo administramos nuestro dinero, pero que no nos esquilmen más", parece ser el mensaje.

Estos días, han aparecido en los medios tres encuestas que preguntan sobre este asunto. La de El Mundo y la de El País coinciden: los españoles apoyan los ajustes pero no quieren más subidas de impuestos. Parece bastante lógico: lo de la "redistribución de la riqueza" suena muy bonito, pero ya no se lo traga nadie, al menos en tiempos de crisis. La gente empieza a comprender que cada vez que hay que hacer un esfuerzo, es la clase media la que acaba pagando el pato. Los muy pobres no pagan impuestos y los muy ricos tienen suficientes recursos como para evadirse de sus responsabilidades fiscales.

Por eso, es normal que en los últimos días nos hayamos encontrado con estos titulares:



Pero, ¿todas las encuestas dicen lo mismo? No. El otro día, el CIS publicó un barómetro en el que se decía justamente lo contrario. La mayoría de los españoles prefería, según este organismo oficial, pagar más impuestos y mantener los servicios públicos. De hecho, los resultados de esta encuesta comparados con los de las dos anteriores casi se invertían. ¿Qué pasó? La respuesta está en la forma en que el CIS preguntó sobre esta cuestión. Atentos:

Es difícil ver un ejemplo más claro de pregunta con respuesta inducida que este que nos brinda el CIS. Al final, lo que te están preguntando es: "¿Qué prefiere, más desempleo o más servicios sociales?". Como muy bien me dijo un tuitero, es lo mismo que decir: "¿Qué camiseta te gusta más, la negra vieja y cochambrosa o la azul cielo?". Obviamente, la mayoría responderá lo segundo, incluso si le gusta más el color negro.

Otra cosa que choca bastante es ver cómo un organismo que creíamos medianamente serio como el CIS da por hecho que reduciendo el déficit y la deuda se generará más paro. ¿Quién lo dice? Hombre, si se refieren a empleo público o a empleo pagado con dinero de las arcas públicas, pues igual sí, pero es que no es ese el tipo de trabajo que hace falta en España. Precisamente, de eso andamos bastante sobrados.

Subir los impuestos, en cambio, sí suele llevar aparejada una pérdida de puestos de trabajo, ya que a más impuestos, menos consumo, lo cual significa menos beneficios para las empresas y, consecuentemente, más despidos.

Conclusión: Rajoy, ¡rectifica!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Entrevista a José Manuel García-Margallo

Probablemente, esta es la última entrevista que dio José Manuel García-Margallo antes de ser nombrado ministro de Exteriores. Como podéis ver, aún no sabía que iba a ser ministro -y si lo sabía, se guardó muy bien el secreto-.

La entrevista se la hice dos días después de la última reunión del Consejo Europeo (la del pasado día 9 de diciembre en la que los países de la UE a excepción del Reino Unido acordaron crear un nuevo tratado intergubernamental para reforzar la disciplina fiscal de la zona euro). De ahí el enfoque puramente económico. Ahí va:


Señor García-Margallo, ¿se ha salvado el euro?

En principio, creo que sí. Hay que ver cómo acogen los mercados la cumbre, pero hay elementos positivos. El primero de ellos, que haya un acuerdo, aunque este sea intergubernamental y en una revisión de tratados. Además, se consagra la unión fiscal sobre la base de aumentar la disciplina presupuestaria, corregir los desequilibrios económicos y aumentar competitividad. El tercer aspecto es que se avanza en la gobernanta de la zona euro y se ponen los elementos para una mayor integración de la zona.

¿Y con esto se acabó la crisis?

A corto plazo hay que estabilizar a los mercados de una vez por todas. El mensaje a largo plazo puede ayudar, pero es necesario además que haya intervenciones directas del BCE y adelantar el mecanismo de rescate definitivo a 2012. Pero mientras ese mecanismo esté completamente operativo, el BCE tiene que hacer un esfuerzo para estabilizar a los mercados.

Finalmente, España no tendrá capacidad de veto en el fondo de rescate permanente.

No doy ninguna importancia al veto en el mecanismo de rescate. El mecanismo de rescate sirve para tres cosas: dar préstamos preventivos a los países en dificultades, comprar deuda soberana y reducir las primas de riesgo, y recapitalizar a los bancos.

No entiendo para qué sirve el mecanismo de veto. Lo que yo hubiese hecho es reducir la mayoría del 85% a un 60% o un 50%. No tiene ningún sentido que España piense que necesita un poder de veto. ¿Qué va a vetar? ¿Un préstamo a Eslovaquia o la compra de deuda irlandesa? No me parece un tema significativo.

¿Qué gana el Reino Unido descolgándose del Tratado intergubernamental?

Yo creo que pierde absolutamente todo. Ahora que estamos en vías de reestructurar la arquitectura institucional de los sistemas financieros tanto en regulación como en supervisión, tenemos en puertas dos cosas muy importantes: los requisitos de capital y las crisis bancarias. Que el Reino Unido se quede fuera de los centros en los que se van a decidir esas cosas no me parece una postura inteligente.

Zapatero dijo el viernes que se ha cubierto la mitad del camino para salir de la crisis.

Por desgracia, esta es una manifestación más de ese 'optimismo antropológico' del presidente. Nos queda muchísimo camino por recorrer para cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. El déficit se va a cerrar cerca del 7% y el año que viene hay que colocarlo en el 4,4%. Incumplimos 6 de los 10 indicadores que va a tener en cuenta la Comisión Europea. En materia de competitividad, estamos muy lejos de los patrones a los que aspiramos. Y hay que hacer muchas más cosas en cuanto a reformas estructurales.

También se mostró convencido de que el año que viene seguiremos hablando de los eurobonos.

Yo también. Eso está en el informe de Van Rompuy, en el Libro Verde de Barroso… Hay que hablar de eso en el año 2012. No se me ocurre otro instrumento para financiar el fondo de rescate de forma definitiva, para recuperar el carácter de activos sin riesgo de la deuda soberana y para acabar con la fragmentación del mercado de bonos europeos. Estoy absolutamente convencido de que empezaremos por los bonos de responsabilidad mancomunada y luego avanzaremos hacia los bonos solidarios en el momento en que la unión fiscal avance. Eurobonos y unión fiscal son dos caras de la misma moneda.

¿Cuáles tienen que ser las prioridades del próximo Gobierno?

Como muy bien ha anunciado Mariano Rajoy, el nuevo Gobierno tiene tres tareas muy urgentes: la consolidación fiscal, el saneamiento del sector financiero y la reforma laboral para poder empezar a generar empleo.

Tras las elecciones del 20-N, ¿ha recibido alguna llamada especial de Génova?

No.

Qué tajante.

He recibido llamadas para ver qué opinaba del tema del euro y otras cosas, pero no la llamada a la que usted se refiere.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Economía en dos minutos

Para que un país crezca es imprescindible que se genere empleo. Sin empleo sube el gasto público y baja la recaudación, y sin recaudación el país tiene que endeudarse para pagar sus gastos e incluso su propia deuda.

Cuando un inversor ve que un país puede tener dificultades para pagar su deuda, lo lógico es que imponga condiciones más altas para comprarla. Es lo que haríamos todos con alguien de quien no nos fiamos. Eso, o no prestarle.

Esto es a grandes rasgos lo que está ocurriendo en España con la prima de riesgo. Aunque nuestra deuda pública sea inferior a la de Alemania o Francia, los inversores (los famosos mercados) observan un país improductivo e incapaz de generar empleo y riqueza y se preguntan de dónde vamos a sacar el dinero para cubrir nuestras deudas.



Esta situación no variaría ni un ápice aunque el Banco Central Europeo comprara toda la deuda española. Es más, eso solo alargaría el problema y fomentaría aún más la especulación de los temidos mercados.

Lo que necesita España es generar empleo, y para ello es imprescindible traspasar a los emprendedores el poder y el dinero que se le otorga a los sindicatos, únicos culpables desde la muerte de Franco de que nuestro país tenga la legislación laboral más rígida del mundo, de que las empresas no contraten a nadie y de que El Congo nos supere en facilidades para abrir un negocio.

martes, 18 de octubre de 2011

El comunicado

Ayer, la banda terrorista ETA leyó un comunicado anunciando el "cese definitivo" de su "actividad armada", aunque sin hablar de disolución, entrega de las armas o perdón a las víctimas. Minutos después, los principales líderes políticos democráticos, incluido el presidente del Gobierno, valoraron este hecho en escuetas declaraciones ante los medios.


Al revés que en otras ocasiones, la mayoría de los dirigentes que ayer salieron a hablar dieron ejemplo de mesura y responsabilidad. ETA anunciaba que deja de matar "definitivamente", lo cual obviamente no es una mala noticia, pero nadie hizo un gesto que pudiera interpretarse como de agradecimiento a la banda o de reproche mutuo entre Gobierno y oposición.

Así debe seguir siendo. ETA lleva 43 años poniendo bombas, secuestrando a gente y pegando tiros en la nuca para conseguir sus fines. Aunque ha tardado mucho más de lo que nos habría gustado, finalmente el Estado de Derecho ha acabado por asfixiar a los pistoleros, algo que no habría sido posible sin la unión de los demócratas, que somos todos los demás.

Ni siquiera hacía falta un comunicado. ETA está prácticamente acabada desde hace meses, aunque se resista a anunciar su disolución. Y esto es gracias a la impecable labor de jueces y policías, que se han jugado su vida y su salud para llegar a este punto, y al cambio de rumbo en la estrategia antiterrorista de los dos principales partidos políticos españoles, que han pasado de la confrontación electoralista a la unión sensata.

Evidentemente se han cometido fallos. Todos los gobiernos los han cometido y los seguirán cometiendo. Pero es una insensatez acusar a unos de compartir los objetivos de ETA y a otros de no querer que acabe el terrorismo. Nadie en su sano juicio puede creer que Zapatero y Rubalcaba se despierten por la mañana pensando en la mejor forma de "colaborar" con ETA, o que Rajoy se rebane los sesos intentando evitar que la banda desaparezca. Es absurdo.

Ahora tenemos que seguir unidos. No importa lo que pensemos del comunicado. Unos serán más optimistas y otros seremos más pesimistas con respecto a las intenciones de la banda, pero la división no puede pasar de ahí. No podemos darle a ETA la satisfacción de saber que nos estamos tirando los trastos a la cabeza, ya que esa es la mejor forma de que la banda y su entorno piensen que lo que han hecho y justificado les ha servido de algo y se sientan moralmente victoriosos.

Tampoco debemos sobreactuar. Que ETA anuncie que nos perdona la vida no es ningún motivo de celebración. Debemos estar contentos, sí, pero no por el comunicado, que es un insulto a las víctimas, sino porque tenemos a los terroristas acorralados. La celebración llegará cuando a ETA no le quede más remedio que disolverse y entregar las armas. Por eso, hay que estar al tanto y actuar con cautela.